De acuerdo al reporte Essential Facts 2012 emitido
por la Entertainment Software Association (ESA), la edad promedio del jugador
norteamericano es de 30 años y
más del 68% de la comunidad jugona tiene o sobrepasa los 18 años de edad; no
obstante, desde el nacimiento de la industria, los videojuegos han cargado con
un estigma muy difícil de apartar: continúan siendo considerados como meros
juguetes para niños por ciertos sectores.
Parte de este problema, según propone
el psicólogo Brian Sutton-Smith, tiene que ver con la ambigüedad del término
"juego" en occidente, pues "en general se considera juego aquello que hacen los niños, pero
no lo que hacen los adultos: o por qué se dice que los niños juegan y los
adultos sólo recrean; por qué se dice que el juego es importante para el
crecimiento de los niños y es tan sólo una diversión para los adultos".
Claro que esta
creencia no proviene de los jugadores ni de los integrantes de la industria
(como desarrolladores y publicadores). Esa visión pertenece exclusivamente a
los ojos ajenos al entretenimiento virtual, que tras observar sangre o agresión
en un juego se escandalizan por su contenido y suponen su llegada a las manos
de algún infante.
Por
fortuna, desde 1994 existe el sistema de clasificaciones instaurado por el
Entertainment Software Rating Board (ESRB), que ilustra mediante una serie de
letras el contenido de un juego y a qué edades va dirigido. Sin embargo, las
indicaciones no siempre son tomadas en cuenta, sobre todo si hablamos de
regiones fuera de Estados Unidos.
Con el
objetivo de hacer notar esta problemática nos propusimos consultar a un
vendedor de videojuegos ubicado en el bazar de Pericoapa, uno de los lugares
más concurridos por los jugadores al sur de la ciudad de México. El
entrevistado prefirió no dar su nombre, pero nos ofreció una valiosa respuesta
que expone la desinformación de algunos padres y el poco interés por conocer lo
que están jugando sus hijos.
“Algunos papás me preguntan de qué trata el juego, si tiene sangre,
golpes o armas; pero también me ha tocado atender a personas que nada más
llegan, piden el juego que quiere el niño y se lo llevan sin investigar si es
apropiado para su edad. En esas
ocasiones intento explicar que el juego es para mayores de 17 años, pero me
contestan 'sí, ya juega de esos' y no hay vuelta de hoja”.
Pero la moneda
siempre tiene dos caras, y es precisamente el lado de los padres los que cargan
la mayor cantidad de responsabilidad en cuanto a la exposición de los niños a
los contenidos de índole violenta. Sobre esto entrevistamos a un padre de
familia dentro del mismo bazar para conocer su experiencia con respecto a lo
que compra y no compra para sus hijos.
“Como padre es importante saber de qué tratan los juegos, sobre todo si
tienes hijos pequeños. Cuando les compro un jueguito a mis chavos por lo
regular intento que sea de alguna caricatura que ellos conocen, así tengo la
seguridad de que no va a traer violencia o sangre. Si se da el caso de que me
piden algo que yo no conozco sencillamente me meto a internet y busco algún
video o imágenes para decidir si se los compro o no”, expresó José Sánchez, quien también
admitió confundir las clasificaciones admitidas por el ESRB.
No cabe duda
de que tener clasificaciones en inglés es un asunto al que se le debe dar
respuesta para evitar confusiones, y aunque en algunas partes del mundo como
Europa y Australia cuentan con su propio sistema, la práctica sigue siendo
desconocida para gran parte de la región latinoamericana.
En diciembre del 2012, un senador mexicano propuso crear un sistema propio de clasificaciones para
el país, pero poco se ha dicho sobre el tema y es desconocido si la
minuta ha sido discutida dentro de las filas del poder legislativo.
Bibliografía
Hernandez, E. (20 de Marzo de
2013). Niubie. Recuperado el 3 de Julio de 2014, de
http://www.niubie.com/2013/03/violencia-en-videojuegos-causas-efectos-y-prejuicios/?utm_medium=autopromo&utm_source=niubie&utm_campaign=flechas

Me parece muy interesante el tema que haz expuesto Maria Karime, pues es verdad que aunque las empresas pongan un mínimo de edad para los videojuegos, algunos padres no toman en cuenta eso y solo complacen a sus hijos. Muy bueno el tema que trataste
ResponderBorrarComparto con Maria Gabriela, el tema es muy interesante y en realidad es verdad si los padre,las personas se quejan tanto de las violencias de los juegos, deben estar establecer edades para cada juego y tener un control en quien lo compra.
ResponderBorrar